Una fiesta de pedida de mano por todo lo alto

La fiesta de pedida de mano es una tradición de carácter simbólico en la que se produce la primera toma de contacto formal entre ambas familias de la pareja. Esta tradición, olvidada para muchos pero recordada para otros, no se limita a producirse en las ostentosas fiestas familiares de la alta sociedad o portadas de revistas del corazón, sino que se trata más bien de organizar una pequeña celebración que servirá como un ensayo informal de lo que será la boda. Lo que antiguamente era un compromiso, ya que el novio debía pedir formalmente la mano al padre de la novia para poder llevar a cabo el enlace, se ha convertido hoy en día en una opción. Actualmente, el significado de esta tradición ha quedado atrás y más allá de un permiso es una muestra de intenciones por parte de la pareja para poner a la familia al tanto de los planes de boda.

La fiesta de pedida se suele producir unos meses antes del enlace y se puede celebrar en innumerables lugares. A pesar de que el protocolo manifiesta que esta celebración debe hacerse en casa de la novia, donde los padres se convierten en los perfectos anfitriones, al día de hoy, este evento se puede realizar en el lugar que deseen los novios. Buscar un restaurante con encanto que tenga un significado especial para la pareja puede ser una opción más que valida. Sin embargo, siempre será más entrañable realizarla en casa de uno de los novios por la cercanía y comodidad del hogar. Para ello, se puede contratar un catering o restaurante de confianza que sirva durante la comida o cena, y de esta manera, la familia puede centrarse solo en disfrutar.

Recordemos que aunque la fiesta de pedida funciona a modo de ensayo general, no es el día de la boda, por lo que no hay que volverse loco con la lista de invitados. Habitualmente, basta con invitar a los padres y hermanos de los novios, a los padrinos de la boda, testigos y amigos más allegados. La idea es reunir a las personas más próximas a la pareja para que la fiesta se desenvuelva en un entorno agradable y cercano.

Para esta cita tan especial, lo ideal es utilizar una decoración acorde con los gustos de la pareja y se pueden incluir algunos detalles que adelantaran a los invitados cual será la temática de la boda. Si se va a celebrar en el interior del hogar, aconsejamos utilizar colores fuertes y vivos, síntoma de la alegría y emoción de los novios por su boda. Por el contrario, si se va a realizar al aire libre, se puede decorar el lugar con una iluminación cuidada que dará un toque más íntimo y sofisticado al encuentro.

La fiesta de pedida también puede ser aprovechada para que se produzca un intercambio de regalos entre los prometidos como muestra de su amor. Los invitados también pueden utilizar la ceremonia para aportar a la feliz pareja los regalos de boda más personales. Y por qué no aprovechar esta ceremonia para familiarizarse con los fotógrafos que pondrán frente al objetivo a los novios durante la boda y la post boda. Con estos detalles, junto con los gustos propios de la pareja, la futura fiesta de pedida de mano será todo un éxito.

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